Martes, 29 de Julio de 2014
inicio
Buscar: 
 en este web   en internet   

Eventos Enlaces Contáctanos Sugerencias Favoritos
La Casa del Alérgico/Temas de interés/Temas anteriores
  26/08/2003
  Preparar para imprimir Enviar por correo

REACCIONES CUTÁNEAS POR MEDICAMENTOS

Existen varios tipos de reacciones adversas originadas por la toma de medicamentos y no toda ellas, como se suele pensar desde un punto de vista “popular”, son de tipo alérgico.

En general, se denomina reacción adversa medicamentosa (RAM) a aquel efecto no deseado que aparece tras la administración de un fármaco a una dosis correcta. La mayoría de las veces depende de la dosis administrada y se puede explicar por las acciones farmacológicas del medicamento en cuestión. En otras ocasiones estas reacciones son impredecibles e independientes de la dosis y se explicarían por mecanismo alérgico o inmunológico o por condicionamiento genético (reacciones de idiosincrasia o propias del individuo). Por tanto, cuando hablamos de forma estricta de alergia a medicamentos nos referimos única y exclusivamente a aquellas reacciones en las que existe un mecanismo alérgico o inmunológico.  

Según el tiempo transcurrido entre la toma del fármaco y la aparición de la reacción podemos distinguir entre reacciones inmediatas (las que aparecen en menos de 1 hora), aceleradas (de 1 a 72 horas) y tardías (más de 72 horas tras la toma del fármaco). Claro que otra clasificación más sencilla e igualmente correcta es la que divide las reacciones en inmediatas o no inmediatas: en las primeras se supone un mecanismo de hipersensibilidad IgE mediado, son más raras en la infancia y se manifiesta en forma de urticaria, angioedema, asma, rinoconjuntivitis o anafilaxia (ver que es la alergia); las segundas engloban varios cuadros clínicos y comprenden, entre otras, el objeto de este tema, que son las reacciones de tipo cutáneo, tan frecuentes en los niños, que se engloban dentro de lo que denominan “toxicodermias”(reacciones cutáneas que aparecen como consecuencia de la toma de fármacos). Se describen varios tipos, bien de mecanismos desconocido o bien con una probable base inmunológica habitualmente mal definida.  

La reacción cutánea más frecuente en relación con fármacos es el exantema. Es particularmente frecuente en la infancia, sobre todo con aminopenicilinas (antibióticos tan conocidos como la amoxicilina) o cefalosporinas como el cefaclor. Hay que hacer el diagnóstico diferencial con los exantemas víricos, muchos más frecuentes que los medicamentosos. En particular con aminopenicilinas en los niños se ha definido una entidad denominada exantema tóxicoinfeccioso, en el que se plantea que ambos factores, virus y fármaco, interactúen paralelamente para generar el cuadro cutáneo. Desde el punto de vista morfológico, hay exantemas medicamentosos de múltiples tipos: unos recuerdan a la escarlatina (lesiones puntiformes y confluentes), otros a la rubeola (máculas o manchas aisladas de tamalo lenticular) y otros más frecuentes son de tipo morbiliforme (áreas de eritema con mayor tamaño y ocasionalmente con el centro claro). Suelen aparecer en el tronco y las extremidades, pueden producir prurito (picor) y a veces fiebre. Lo habitual es que desaparezcan de forma espontánea en una o dos semanas, pero los antihistamínicos orales son útiles sobre todo para controlar el picor. Además de las aminopenicilinas, otros medicamentos que los producen con frecuencia son las sulfamidas y los antiinflamatorios no esteroideos (AINES: aspirina, ibuprofeno...). Es importante insistir que no se tratan de reacciones alérgicas y a diferencia de las mismas no son reproductibles, de modo que el mismo fármaco puede ser después tolerado. Muchos niños encasillados erróneamente como alérgicos a un fármaco, realmente lo que han sufrido es un exantema, viral o medicamentoso. Por ello es imprescindible hacer un estudio alergológico correcto tal se explica en el apartado dedicado al diagnóstico.  

Existen otras toxicodermias relevantes aunque menos frecuentes, sobre todo en la infancia. Entre estas reacciones cutáneas destacan:  

1.      Exantema Fijo Medicamentoso: lesión rojoviolacea única o múltiple en piel y/o mucosas  (típicamente en la zona genital), que aparecen siempre en la misma localización al administrar el fármaco responsable. Se producen sobre todo por AINES y sulfamidas.  

2.      Síndrome de Steven-Johnson: erupción cutánea generalizada con típicas lesiones en diana que afecta también a mucosas. Se trata de un cuadro grave por su curso rebelde y sus frecuentes complicaciones. Hay que hacer el diagnóstico diferencial con otro proceso de aspecto similar aunque curso más benigno, el eritema exudativo multiforme, que la mayoría de las ocasiones se asocia a infecciones (sobre todo del herpes simple). Los fármacos que producen estos cuadros con mayor frecuencia son los AINES, sulfamidas, penicilinas y anticonvulsivantes.  

3.      Necrolisis epidérmica tóxica o Síndrome de Lyell: es la reacción cutánea más grave causada por fármacos aunque su frecuencia es muy baja. Los pacientes afectados por esta reacción tienen aspecto de grandes quemados. Presenta una mortalidad elevada (de un 30%). Aparece sobre todo en relación a la toma de AINES, sulfamidas, hidantoínas, barbitúricos y penicilinas.  

4.      Pustulosis exantemática aguda generalizada: muy rara. Se caracteriza por la aparición de lesiones pustulosas. Generalmente son cuadros leves que desaparecen una vez se suspende el fármaco, aunque a veces hay reacciones más severas. Se asocia a muchos fármacos: AINES, cefalosporinas, sulfamidas, etc.  

5.      Erupciones eczematosas: se trata de eccemas bien por contacto directo con determinados fármacos tópicos (neomicina, antihistamínicos derivados de las fenotiacinas, anestésicos locales del grupo para...) o más raramente por administración sistémica (oral o parenteral).  

6.     Reacciones de fotosensibilidad: se trata de erupciones que aparecen al administrarse medicamentos por vía tópica o sistémica y exponerse al sol. Pueden ser fototóxicas (más frecuentes y con aspecto de quemadura solar) o fotoalérgicas (mas raras y tipo eccema).  

DIAGNÓSTICO  

·   Historia clínica: Fundamental porque es importantísimo valorar, entre otros, datos como la tolerancia previa y posterior (si la hubiera) del medicamento, tiempo transcurrido entre la toma y la aparición de la reacción y síntomas acompañantes. Muchas veces se puede plantear un diagnóstico y un consejo terapéutico sólo con la historia clínica.  

· Pruebas cutáneas: pueden ser prick-test (test cutáneos habituales más superficiales, similares a los que se realizan por ejemplo con pólenes) o en intradermorreacción (test intracutáneo en el que se inyecta una mínima cantidad del agente en estudio a una concentración no irritante para la piel). SOLO son útiles con algunos medicamentos, como penicilinas, pirazolonas (Nolotil®) y algunos anestésicos. Una prueba cutánea negativa no descarta nunca un diagnóstico, mientras que una prueba positiva ha de ser valorada según la historia y el fármaco implicado. Nunca permita que le realicen una supuesta “prueba cutánea de alergia” alguien que no sea alergólogo en medio hospitalario, es frecuente que se hagan desconociendo las concentraciones adecuadas, su indicación e interpretación, los posibles riesgos, etc. Las pruebas epicutáneas (parches que se colocan en la espalda) son útiles en el estudio del eccema de contacto por fármacos y en ocasiones en reacciones tardías.  

·   Análisis de IgE específica: esta determinación analítica está limitada a penicilinas, insulina, miorrelajantes, formaldehído y óxido de etileno. Tiene una rentabilidad diagnóstica muy baja y además disminuye con los años.  

·  Test de Provocación: asegura o descarta el diagnóstico, siendo la prueba fundamental para establecer el diagnóstico y consejo terapéutico. Se realiza siempre en un hospital, previo consentimiento informado (de los padre o tutor en la infancia) y bajo la estricta supervisión de un alergólogo. Consiste en dar dosis crecientes del fármaco a intervalos de tiempo determinados, para que así, si la provocación es positiva (es decir, aparece reacción) se pueda frenar a tiempo con la medicación adecuada. En ocasiones se emplea también para confirmar la tolerancia frente a fármacos alternativos. Está contraindicada en casos de reacción grave (anafilaxia, Sd. Stevens-Johnson, etc) o si hay antecedentes médicos personales que contraindiquen el uso de adrenalina, que es el fármaco de elección para frenar una provocación positiva grave.

     Ocasionalmente en algunas reacciones la provocación puede ser inicialmente negativa y una segunda provocación, a los 15-30 días, positiva. Ocurre principalmente con penicilinas. En cada caso el alergólogo valorará cuándo una segunda provocación (o reprovocación) está indicada.  

TRATAMIENTO  

Obviamente con respecto a las reacciones con medicamentos existen dos alternativas claras: permitir o no la toma de un determinado fármaco. En caso de que dicho fármaco se prohíba totalmente, el alergólogo siempre le dará al paciente indicaciones claras sobre la medicación alternativa. 

Exantemas (y en ocasiones también eczemas) coincidentes con la toma de medicamentos (la mayoría de las veces asociados a infecciones en los paralelamente se están empleando antibióticos) son extraordinariamente frecuentes en niños. Las reacciones alérgicas a medicamentos en este grupo poblacional, aunque existen y están descritas, son raras, por lo que prácticamente siempre está indicada la provocación, a no ser que algún tipo de patología previa lo contraindique. Aunque a veces a los padres les da algo de miedo llevar a sus hijos a una provocación con medicamentos, firmar el consentimiento, etc, son numerosas las ventajas de un diagnóstico correcto. Pensemos en la tranquilidad de poder dar a nuestros hijos cualquier medicación y, sobre todo, el poder administrar los medicamentos adecuados para cada patología, lo que es importante especialmente en el caso de los antibióticos. Arrastrar un diagnóstico erróneo de “alergia a” puede traer múltiples complicaciones cuando el niño no está con nosotros (excursiones, colegios, accidentes...). Acudamos al alergólogo y dejémonos guiar por sus indicaciones. En cualquier caso recuerde que siempre estos estudios deben realizarse en hospital, desconfíe de aquellos diagnósticos no establecidos en estas condiciones.






Estadísticas
Visitas19480
Recomendada2
Impresa113
Confidencialidad Condiciones de uso
Gestor de contenidos
desarrollado por
Powered by
SPC v4.2 ©
[ ]